domingo, 31 de julio de 2016

La ignorancia del Otoño

Amo el otoño y lo extraño de esto, es que justamente se trata de la estación compuesta principalmente por la acción que más me ha costado aplicar a lo largo de mis años... Soltar

Las hojas entre amarillas, rojas o marrones, gastadas del calor ya no tienen fuerza para seguir sosteniéndose y esperan que el impulso de un viento las arranque y las deje ir.

Siempre dije que yo estaba hecha de otoños, pero debería reformular mi composición o quizá lo correcto sería entender por qué así lo siento? ¿Qué es lo que más me gusta del otoño? ¿Por qué mis mejores días se suceden en esta época? ¿Acaso son sus ocasos o los colores del amanecer? ¿Son los olores quizás, que se intensifican? ¿Es el viento que este trae y despeina?¿Son las canciones quizá que escribimos pero nunca nos animamos a cantar?¿Son las nostalgias de un amor?¿Son los colores que toman los paisajes? Y todo siempre concluye en lo mismo... lo viejo que espera su viento de transición y le dé paso a lo nuevo.

Estoy hecha entonces de otoños? O quizá fui un verano avanzado frenada a lo largo del tiempo? Cómo pensar en un Invierno si nunca fui lo suficientemente capaz de soltar todas mis hojas? Imposible florecer cuando el proceso no se ha completado...

Estamos en invierno y yo aun lo siento como un otoño tardío, el viento llegó y todo lo está barriendo y aunque a veces cese, me doy cuenta que solo es un respiro para tanto cambio.

Estoy destinada a florecer como los ciruelos en Agosto, por eso acepto que quizás este sea mi último otoño de ignorancia... porque ahora asumo para qué llegó la estación que todo lo sacude... volver a florecer