jueves, 25 de junio de 2020

Procesos

Hay melodías que tienen la habilidad de transportarte a lugares que no creías olvidado, pero que tampoco ya no recordabas... 
Lo primero que me sale recordar son algunos procesos, la cantidad de viajes en tren o los atardeceres que contemplé pensando en detalles cada cosa que vivía.
Hay algunos procesos que en el momento que tocan vivirlos parecen interminables, duelen, son oscuros. Con el tiempo y la perspectiva se hacen pequeños y hasta pueden generar algo de nostalgia.
Ahí andábamos, tratando de hallar respuestas a las cosas que hacíamos, de encontrarles el destino... el fin de por qué lo hacíamos.
Si en el momento que lo estaba transitando hubiera sabido que luego iban traerme muchos aprendizajes o quizá que iban a generar esta nostalgia que hoy siento, probablemente los hubiera abrazado con más fuerza, porque no podemos mentirnos... hay algunas cosas que preferimos pasen rápido, no sentirlas, no vivirlas...
El miedo como hilo conductor a cada paso que damos, miedo como si fuéramos a morir si el paso que damos es el incorrecto. Si mis miedos de antes supieran lo corajuda que me hice, entonces hoy no estaría escribiendo esto. 
No sé... como era de suponerse... en qué nuevo proceso me encuentro, a donde voy a llegar con los detalles que hoy repaso y los pasados por los que camino ya si descalza... No sé a dónde me estoy dirigiendo nuevamente, pero quiero recordarme en este momento de paz, de calma, diciéndome que todo va a estar bien. 
Por que en el pasado mis miedos no supieron de mi coraje, pero mi presente sabe que sea lo que sea, el resultado de toda esta emprendida va a ser buena.
No sé si voy a obtener lo que deseo, necesito o creo que es para mi... pero estoy segura que lo que surja no será más que lo que mi alma necesite para seguir evolucionando. Siempre le digo a una amiga: "Te prometo que pase lo que pase vas a salir ganando, quizá no sea lo que esperabas (matar expectativas) pero te prometo que te vas a ganar más a vos, en esencia" hoy me lo digo a mi, como cuando me costó horrores hacerle entender eso a mis miedos.
Terminé de cerrar algunas puertas porque creo que ya es hora de abrir otras, de seguir adelante. Sin rencor, con amor... siendo... procesando. 
Se los deseo a ustedes también...


viernes, 19 de junio de 2020

98 días ya conté

Seguimos encerrados, el bicho acecha cada vez más cerca así que es mejor quedarse adentro... eso mismo que nos pasa cuando ocurren cosas cósmicas y/o mundiales que lo sacuden todo, es mejor quedarse adentro.
Y como no podía ser de otra forma, quedarnos adentro implicó aprender nuevas cosas y observar otras mejor. Por ejemplo, es la primera vez que vivo un otoño puertas adentro y como ya conté antes, si que lo sufrí no vivirlo jeta al aire, sin embargo desde el balcón pude ver toda la transición del árbol más grande la cuadra. Como sus hojas de verdes pasaron a ser marrones, a secarse. 
No solo cambiaron sus hojas, también su sonido cuando se enredaba con los vientos... como si hubieran aplausos, se chocaban las hojas que si no los veías de noche fácilmente podíamos pensar que llovía... y a quién no le gusta dormir con sonido lluvia?
Los choques (o aplausos como le decía) terminaba cuando finalmente una de las hojas se desprendía para ir a volar, experimentar con el viento pero ya sola para finalmente danzar hasta caer en alguna casa y/o vereda y hacerse parte de una escenografía tan única como solo el otoño tiene.
Aprendí de la importancia del sol y nuevamente volvemos a eso "Nunca supe cuánto lo quería hasta el día que lo perdí"
Estoy aprendiendo a vivir los días muy despacio y a ser con los días, a fluir con ellos (aunque "Fluir" sea un termino muy desgastado por estos días) y eso que mis niveles de ansiedad siempre eran muy altos. vivía esperando que algo pase y no pasaba nada... ahora pasa... y de todo
Aprendí más del amor, el propio y el que ES con otro
Volví a refrescarme esa lección de lo funcional que puede ser nuestro pasado y que cuando cambiamos, no dejamos de ser lo que eramos... lo integramos, haciendo funcional cada una de nuestras partes solo cuando son necesarias.
Aprendí de los sueños y lo mucho que pueden impactar en nuestra realidad... para bien o para pensar.
Aprendí a mostrarme más frágil, más emocional y gané más fortaleza.
Aprendí... y sigo aprendiendo mucho más... en especial a no meter la pata tengo que aprender