jueves, 17 de mayo de 2012

Días para arrancar del calendario...


Como intimida el vacío… lo blanco… todas esas líneas que quisiera desparramar para tener que evitar ver tanto espacio vacío, tanta nada junta… tanto vos sin mi, tanto yo sin vos… como asusta la soledad y cuan difícil puede ser por momentos o porque no por días…
Hoy es unos de esos días de vacío, de soledad, de esos que quisieras elegir no vivirlo, días para arrancar del calendario, días donde la mejor opción es la plena inconsciencia…
Hoy es de esos días donde todo aquello que no debo hacer lo hago, donde los silencios aturden, donde todo lo que toco se rompe, en especial mi corazón…
Hoy es un día donde pensarte es casi una obligación, tanto como respirar. Hoy fue una mañana donde te imaginé en millones de maneras y en otras millones de situaciones…
Hoy parece ser que me despertaste con un recuerdo en la mejilla y con algunas caricias añejadas en la cabeza… y yo las tomé…

Hoy me sacaste la coraza que me protege de vos y me hiciste el amor en la memoria, casi sutilmente… ni te sentí entrar, te arrimaste y quedé vulnerable…
Hoy… qué día hoy… ya ni recuerdo que día es… solo puedo decir que es la hora N° 22 de pensarte y el millonésimo recuerdo que voy repasando con tanta meticulosidad…
Hoy fue un día en el que me até las manos, me aislé, no lloré, sonreí, fui y vine… hice un sinnúmero de cosas evitándote en sueños, pero fue casi imposible poder conseguirlo…
Hoy es un día en donde ni la música me protegió de vos... y es que simplemente el universo se conjuró con el recuerdo para ganarle a mi mente y a mi cansada alma…
Di una de las batallas casi más complejas de estos últimos tiempos y pensé que iba a caer derrotada pero supe levantarme, fui fuerte… reí última, reí mejor…
Puedo ver el día abatido por la noche y con ella caen todos y cada uno de tus besos… puedo verlos irse lejos y sin mí… No podría permitirme volver a tocar esos labios y mucho menos querer ese calor… No podría permitirle a mi destino que le dé el gusto a mi memoria…
El día ya se acaba y la soledad sigue siendo la misma, el vacío también pero la guerrera no se detiene, solo dormirá por un instante pero con la defensa atenta… no quisiera volver a repetir el mismo episodio un día más… no quiero tu dejavú en mi mejilla y las sepias caricias ya son obsoletas para un nuevo día…
La hoja ya escrita y el miedo que de a poco desaparece, una canción de compañía y la soledad envidiosa… Todo parece indicar que esta noche podré descansar…  


A veces soy tan fragil... soy casi intocable...




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