Puede un sol quitarte de órbita?
Pueden las estrellas regalarte la luz cuando te falta?
Puede el mar darte la paz que necesitas?
Puede el cielo regalarte la eternidad en un instante?
Fue real o tan solo las fuerzas y la necesidad de que lo fueran?
Deseos de un Alma sedienta de volver a capturar ese ritual, ese atardecer, esos colores... aquellas canciones... tanta inmensidad, vida, creación, muerte y renacimiento... momentos necesarios...
Alejarse lento pero con constancia, verlo irse y no detenerlo... ser parte de su proceso, llenarte de él.
Saber que nada de lo que te condujo hasta ahí fue en vano, días para vivirlos a tu manera y encontrar la felicidad como te parezca... pero jamás dejar de vivirlos con intensa mirada para que la memoria se llene para siempre de él....
Y es entonces que entendí que con un final se nutre el Alma, se llena, se ilumina dispuesta a volver a comenzar con un nuevo amanecer...
Tal vez no sea el único, pero incesantemente diré que fue el mejor final vivido, la esencia del ser conectado a la pequeñez de ese instante en donde el protagonismo fue solo suyo... un final que caló mis huesos y mi mente como ninguno. Un final que me cambió, el cierre de lo que mañana volverá a comenzar...
Porque está escrito que mañana volveremos a comenzar y tal vez no tenga la oportunidad de deslumbrarme con el inicio pero estoy segura que una vez más volvería a elegir verte irte para regresar, sin dudas el océano volverá a vestirse de brillos con tu luz...


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