domingo, 26 de abril de 2015

Las fotos arden II

Y porque entre planear un asesinato y llevarlo finalmente acabo imagino transcurre un tiempo, a mis victimas le di un día más… porque es fácil decidir hacerlo y es (o era) casi imposible llevarlo a cabo, más cuando se trataban de recuerdos…
Y entonces anoche terminé de escribir y me resultó más cómodo dormir y pensar un poco más, tal vez lo mejor era analizar y ver qué podía llegar a pasar luego si entonces finalmente me deshacía de los recuerdos.

Me levanté y desarrollé un día prácticamente normal sin dejar de pensar en qué hacer, si morir en palabras o finalmente avanzar un paso más. Y ahí sucedió el instante en que una frase me despertó la decisión “Nunca sabes cuánto van a lastimarte pero puedes elegir quién puede hacerlo” y luego cerraba en un “y para mi fue un placer mi elección” y me siento en la misma situación… fue un placer mi elección porque sé que fue mutua y porque no por nada duró tanto y volvimos a elegirnos siempre que lo intentamos.
Entonces ahí entendí el poder de las causalidades y retomé con más fuerza la idea de la muerte de los recuerdos...
Volví a mi habitación, puse música (nuestra música)... el crimen y el velorio en un mismo episodio. Busqué las fotos y aquellas cartas, volví a leerlas y a verlas y por supuesto cómo evitar esa falta de oxigeno, eso que oprimía el pecho de solo volver a esos días.
Y entonces ocurrió, primero la carta pude verla irse, desvanecerse, palabras ardiendo en el nunca más, y luego una a una las fotos para que el fuego no se apagara pero fue imposible, al parecer ellas querían vivir no querían arder hasta morir por lo que las obligué y sin sentir demasiada culpa. 
De pronto mi alma comenzó a calmarse, comencé a respirar y ahí estaba... nuestra última foto. Esa que más te gustaba porque hablaba más que ninguna, esa que habías escrito... tantos deseos sueltos en una sola imagen.
Y por supuesto, como nada fue fácil, porque deshacerme de la última foto iba a serlo no? el fuego se apagó y luego volvió y solo provocó un desorden y luego volvió apagarse... busqué fuego... ya no quedaba y no paré hasta encontrarlo, no podía dejar que eso quedara así... un medio crimen.
Y entonces el fuego volvió y se encendió fuerte, muy fuerte, logró crecer y ahí nos ví... muriendo lentamente... reducirnos a cenizas y así fue... así fuimos, así somos... cenizas.
Tardaron las cenizas en apagarse y de ratos volvían los vestigios de un fuego, nosotros y la vida misma. 
Y no salí ilesa, me quemé... una vez más volví a quemarme, otra herida... me cuesta pensarlo y mucho más decirlo pero es como si algo no hubiera querido este fin...
A todo esto me pregunto si sentiste morirte un poco en vida? Yo si...


sábado, 25 de abril de 2015

Las fotos Arden

Y qué decir que no haya dicho? y qué hacer que no haya hecho? y Cómo llorar si ya no quedan lagrimas porque a todas ya te las llevaste? No me queda nada más que darte solo esta pieza de trofeo... unas fotos
Aquellas que fueron mi refugio durante años y mi ilusión pero que también fueron mi purgatorio, aquellas en las que me quise volver a ver, el fuego de las ahora cenizas.
Cómo volver a verlas sin que el nudo apriete hasta matarme? 
Asumir que por más que intentes y yo también el acercarnos nos aleja cada vez más convirtiéndonos en los extraños que alguna vez fuimos y nos duele, pero seguir lastimándonos... para qué?
Me siento en esa encrucijada de la decisión nuevamente, en esa en la que sabes que necesitas hacer aunque ya estés arrepintiéndote, como ese NO que nunca te pude decir con la voz, como esa oportunidad que siempre volvía a resurgir, porque son de esas decisiones que se toman y no se pueden revertir. 
Esas decisiones que duelen más que la muerte misma, porque siento que en ella voy a morir... vamos a morir. Una parte mía se muere para siempre y ya no va a quedar espacio en dónde encontrarte, refugio en el cual esconderme cuando el recuerdo me apriete...
Y lloro como no lloré nuestra partida, porque vuelvo a verlas y nos vi felices, nos vi enamorados, porque había tanto, y ya no nos queda nada más que la ilusión de idealizar lo que alguna fuimos y sentimos...
Con el tiempo me acostumbré a no verte y también me acostumbre a que no habláramos pero jamás acepté que estas fotos me dejaran porque eran el fiel reflejo del momento en el que más feliz fui.
Es momento de seguir en esa costumbre buscando nueva felicidad que tan cerca la siento y no justamente en esas imágenes.
Adiós a mis sepias sonrisas, adiós a nuestros ojos tan llenos de luz y brillo por eso que sentíamos, adiós a tus palabras y tus mejores deseos, aquellos en donde esperabas que la vida volviera a cruzarnos en algún momento... ADIÓS a esos deseos. Adiós a nuestros abrazos y mis manos tapando aquello que no quería ver pero que tanto me encantaba, Adiós a la desesperación que sentía si no las encontraba. Adiós a esas ganas que me agarren de verlas cuando la nostalgia no me dejaba respirar, Adiós a las cartas y Adiós a la evidencia del que fue mi único amor... 
Ya no nos quedan rastros de eso que fuimos y sería injusto conservar un recuerdo que idealice algo que fue pero ya no es.

Y porque del fuego naciste, al fuego volverás... muriendo en las cenizas que nos hemos convertido.


domingo, 12 de abril de 2015

Días...

Tenía desesperación por ver la hoja blanca con muchos escritos, por ver todos mis segundos ocupados, los espacios llenos y ahora que todo está tan blanco nosé cómo es llenarlo.
De pronto la hoja encegueció al escritor, la arena se mojó y el reloj dejó de funcionar y nada ni nadie era suficiente para llenar un vacío tan lleno de vida...
Entonces me tomé el instante para desatosigarme y dejar salir a las palabras una a una...
Se viven días extrañamente nuevos, días en donde no dejo de preguntarme cuándo fue el momento en el que las decisiones se volvieron tan importantes? días en donde la culpa ya no me acompaña, días en donde mi lado oscuro ya no me representa una barrera sino que aprendí a aceptarla.
Francamente me di cuenta que mi gran problema fue utilizar demasiados puntos suspensivos a lo largo de mis pocos años. Un buen punto final o los que fueran necesarios tal vez hubieran dilatado algunos aprendizajes pero también me hubieran ahorrado algunas lagrimas.
Me gustan estos días, otoñales por cierto... ráfagas de pensamientos y nuevas ideas, tardes frías, mucha música y mucho espacio para andar caminando...
A veces regreso sobre lo conocido y aun sigo preguntándome por qué?
En estos años aprendí mucho a dejar atrás a poner fin y seguir, a excepción de una sola cosa, una sola persona y es sin dudas la que más me cuesta dejar... me voy, regreso y vuelvo a irme... regresa y lo acepto.
Por qué el significado del NO pierde todo sentido cuándo está? Aún me sigo preguntando por qué pienso de una manera y al momento de materializar la decisión simplemente todo se desvanece? A qué le tengo tanto miedo todavía?

Ya no siento culpa, simplemente vivo el ahora sin pensar en mañana y lo asimilo con la intermitencia que siempre tuvo, solo que siempre voy a tener la duda de saber si realmente fue amor o qué...

Tal vez todo esto solo sea culpa del otoño no?