Tenía desesperación por ver la hoja blanca con muchos escritos, por ver todos mis segundos ocupados, los espacios llenos y ahora que todo está tan blanco nosé cómo es llenarlo.
De pronto la hoja encegueció al escritor, la arena se mojó y el reloj dejó de funcionar y nada ni nadie era suficiente para llenar un vacío tan lleno de vida...
Entonces me tomé el instante para desatosigarme y dejar salir a las palabras una a una...
Se viven días extrañamente nuevos, días en donde no dejo de preguntarme cuándo fue el momento en el que las decisiones se volvieron tan importantes? días en donde la culpa ya no me acompaña, días en donde mi lado oscuro ya no me representa una barrera sino que aprendí a aceptarla.
Francamente me di cuenta que mi gran problema fue utilizar demasiados puntos suspensivos a lo largo de mis pocos años. Un buen punto final o los que fueran necesarios tal vez hubieran dilatado algunos aprendizajes pero también me hubieran ahorrado algunas lagrimas.
Me gustan estos días, otoñales por cierto... ráfagas de pensamientos y nuevas ideas, tardes frías, mucha música y mucho espacio para andar caminando...
A veces regreso sobre lo conocido y aun sigo preguntándome por qué?
En estos años aprendí mucho a dejar atrás a poner fin y seguir, a excepción de una sola cosa, una sola persona y es sin dudas la que más me cuesta dejar... me voy, regreso y vuelvo a irme... regresa y lo acepto.
Por qué el significado del NO pierde todo sentido cuándo está? Aún me sigo preguntando por qué pienso de una manera y al momento de materializar la decisión simplemente todo se desvanece? A qué le tengo tanto miedo todavía?
Ya no siento culpa, simplemente vivo el ahora sin pensar en mañana y lo asimilo con la intermitencia que siempre tuvo, solo que siempre voy a tener la duda de saber si realmente fue amor o qué...
Tal vez todo esto solo sea culpa del otoño no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario