Siendo las 17 hs del 31 de Diciembre de 2018, aun no encuentro las palabras para desarrollar lo que fue mi año hasta que encontré esa frase en internet... "El Arte de Rehacerse" y si, me tocó rehacerme, rearmarme, re-amarme...
Este año fueron puros desafíos, muchos insomnios y lo que parecía, pocos sueños. Me agarré de un envión enérgico, saldo de 2017 creyendo que esa era la esencia del año y sí, lo era, solo que transformada.
Esa energía, fueron horas de lectura, horas de aprender, horas de dedicación para volver a finalmente ejecutar una meta que venía postergando... y la alcancé y seguí... volví y estoy en camino con la decisión y la firmeza que se requiere para ganar.
Esa energía, se hizo amor y sí... luego de años de entender y dejar al otro Ser finalmente FUI y me jugué por eso que sentía... el resultado fue positivo... acepté que tengo una capacidad de amar de una manera más linda, genuina y desinteresada.
Ese Amor parece haberse transformado pero en lugar de avanzar, volvió a su origen... ese Amor volvía a mi... así nació el amor más importante que podemos sentir... el propio (y no es el ego).
Costó entender pero sobretodo aceptar que no todo siempre sale como uno espera, entonces este año aprendí a liberarme de expectativas... a simplemente suceder.
El amor no murió... simplemente se transformó, por eso a uno de mis grandes maestros de este año, aunque no se lo diga, quiero decirle que aun lo quiero y que le deseo un año donde se anime a ser más él, que escuche más al corazón y menos a las voces externas. Fundamentalmente, que sea todo lo que siempre quiso. a él... Gracias, porque de no haber caminado juntos paso a paso durante estos años, posiblemente hoy no sería quien soy, quizá el proceso hubiera costado un poco más de tiempo. Gracias porque aunque nos alejó físicamente, me enseñó a acercarme más a mi... en el corazón estoy segura que aún estamos cerca.
Esa energía se transformó en noches de insomnios y soledad, noches de armar y desarmar rompe cabezas, noches de querer controlar el Caos. Noches en donde trabajé la paciencia, noches en donde el control de las cosas parecían no alterar ningún resultado, noches de analogías... Noche de la soledad más llena que pude alguna vez experimentado. Gran maestro... cada pieza, un aprendizaje.
Esa energía se transformó en horas interminables de trabajo, de nuevas tareas, más responsabilidades y un timón que manejar. Fue energía que me mostró lo mucho que debía aprender a administrar mis emociones porque mis habilidades técnicas son sobresalientes.
Esa energía se transformaron en búsqueda, en introspección, coraje, valentía, empoderamiento... Esa energía me enseñó a perder muchos miedos, me dio satisfacciones pero también me dió muchas lecciones.
Esa energía me alejó de algunas personas y me acercó más a otras, me trajo gente nueva y un sinfín de aventuras.
Esa energía vino con Paz y muchos atardeceres y amaneceres para contemplar. Me trajo canciones, lugares y nuevos olores.
Fue un año de extremo aprendizaje y si hoy me preguntó te diría que no fue malo, sino todo lo contrario. Este 2018 me enseño a fluir con el constante cambio. Aún trabajo en ciertas resistencias, años de costumbre y confort, pero con muchos deseos de seguir construyendo... me.
Cierro el año de una forma única y ojalá sean muchas las veces que pueda cerrar ciclos de forma única, nueva y diferente.
Estoy lista para dejarte ir 2018, gracias por hacerme quien soy hoy, por darme valentía, coraje, amor, empoderamiento... espero te lleves un buen recuerdo mío, entraste entre los años inolvidables para mi.
Aunque aun no te puedo saludar 2019 (porque aun nos falta un rato para que asomes) quiero decirte que estoy lista... así que cuando sea tu hora, pasá... hagamos esto juntos. Con mucho de lo que tenes para darme y mucho más de lo mio.
Ahó!
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