domingo, 29 de noviembre de 2020

Sin coherencia pero con amor

Y no sé por dónde arrancar, me enseñas tanto y créeme que estos días de ausencia puse todo en práctica y acompañé al tiempo a ser, viví cada minuto, cada segundo en amor, en paz, en silencios, pero no puedo negarlo... te extraño y entonces son las 20.36 y pienso que ya falta poco para que regreses porque... amo mis silencios, pero más amo NUESTROS silencios tan cálidos y llenos de nosotros.

Creo haberlo dicho muchas veces, pero nuestro encuentro cambio mi mundo para siempre, y quiero recordártelo siempre que pueda, que sos el amor más puro, más creativo, el más terco pero también el más amoroso, el único del que todo pude aprender y entonces pienso y creo que la espera valió la pena...

Este escrito carece de sentido, solo viene a recordarte lo mucho que te amo cuando estás y a contarte que cuando te vas el amor se multiplica aun un poco más.

Ya no quiero acompañar las horas, quiero ser un poquito egoísta y quiero que sea ya el momento en que entres por la puerta para contarnos de tu aventurado finde y mis días de mucha familia.

Te amo amoroso 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Voces propias

Desde hace un par de años que todo me lleva a demostrar, pero fundamentalmente a demostrarme... lo que puedo, lo que valgo... lo que soy.

Desde hace un par de años aprendo (y olvido) que los planes no siempre se va a dar como lo espero... que debo no hacerlos, simplemente moverme y dejar que las cosas simplemente sucedan.

Hoy me tocó uno de esos días en donde los fantasmas regresaron por mil, en donde por un segundo volví a dudar de todo lo que logré. 

"Ya lo conozco, ya pasé por esto... dale que podés!" es todo lo que siempre me escucho.

Evidentemente aún no aprendí la lección, y todavía no logro desarticular que espera de mi esa lección, pero aquí vamos nuevamente...

Una vez más... Dale que vos podés!

jueves, 25 de junio de 2020

Procesos

Hay melodías que tienen la habilidad de transportarte a lugares que no creías olvidado, pero que tampoco ya no recordabas... 
Lo primero que me sale recordar son algunos procesos, la cantidad de viajes en tren o los atardeceres que contemplé pensando en detalles cada cosa que vivía.
Hay algunos procesos que en el momento que tocan vivirlos parecen interminables, duelen, son oscuros. Con el tiempo y la perspectiva se hacen pequeños y hasta pueden generar algo de nostalgia.
Ahí andábamos, tratando de hallar respuestas a las cosas que hacíamos, de encontrarles el destino... el fin de por qué lo hacíamos.
Si en el momento que lo estaba transitando hubiera sabido que luego iban traerme muchos aprendizajes o quizá que iban a generar esta nostalgia que hoy siento, probablemente los hubiera abrazado con más fuerza, porque no podemos mentirnos... hay algunas cosas que preferimos pasen rápido, no sentirlas, no vivirlas...
El miedo como hilo conductor a cada paso que damos, miedo como si fuéramos a morir si el paso que damos es el incorrecto. Si mis miedos de antes supieran lo corajuda que me hice, entonces hoy no estaría escribiendo esto. 
No sé... como era de suponerse... en qué nuevo proceso me encuentro, a donde voy a llegar con los detalles que hoy repaso y los pasados por los que camino ya si descalza... No sé a dónde me estoy dirigiendo nuevamente, pero quiero recordarme en este momento de paz, de calma, diciéndome que todo va a estar bien. 
Por que en el pasado mis miedos no supieron de mi coraje, pero mi presente sabe que sea lo que sea, el resultado de toda esta emprendida va a ser buena.
No sé si voy a obtener lo que deseo, necesito o creo que es para mi... pero estoy segura que lo que surja no será más que lo que mi alma necesite para seguir evolucionando. Siempre le digo a una amiga: "Te prometo que pase lo que pase vas a salir ganando, quizá no sea lo que esperabas (matar expectativas) pero te prometo que te vas a ganar más a vos, en esencia" hoy me lo digo a mi, como cuando me costó horrores hacerle entender eso a mis miedos.
Terminé de cerrar algunas puertas porque creo que ya es hora de abrir otras, de seguir adelante. Sin rencor, con amor... siendo... procesando. 
Se los deseo a ustedes también...


viernes, 19 de junio de 2020

98 días ya conté

Seguimos encerrados, el bicho acecha cada vez más cerca así que es mejor quedarse adentro... eso mismo que nos pasa cuando ocurren cosas cósmicas y/o mundiales que lo sacuden todo, es mejor quedarse adentro.
Y como no podía ser de otra forma, quedarnos adentro implicó aprender nuevas cosas y observar otras mejor. Por ejemplo, es la primera vez que vivo un otoño puertas adentro y como ya conté antes, si que lo sufrí no vivirlo jeta al aire, sin embargo desde el balcón pude ver toda la transición del árbol más grande la cuadra. Como sus hojas de verdes pasaron a ser marrones, a secarse. 
No solo cambiaron sus hojas, también su sonido cuando se enredaba con los vientos... como si hubieran aplausos, se chocaban las hojas que si no los veías de noche fácilmente podíamos pensar que llovía... y a quién no le gusta dormir con sonido lluvia?
Los choques (o aplausos como le decía) terminaba cuando finalmente una de las hojas se desprendía para ir a volar, experimentar con el viento pero ya sola para finalmente danzar hasta caer en alguna casa y/o vereda y hacerse parte de una escenografía tan única como solo el otoño tiene.
Aprendí de la importancia del sol y nuevamente volvemos a eso "Nunca supe cuánto lo quería hasta el día que lo perdí"
Estoy aprendiendo a vivir los días muy despacio y a ser con los días, a fluir con ellos (aunque "Fluir" sea un termino muy desgastado por estos días) y eso que mis niveles de ansiedad siempre eran muy altos. vivía esperando que algo pase y no pasaba nada... ahora pasa... y de todo
Aprendí más del amor, el propio y el que ES con otro
Volví a refrescarme esa lección de lo funcional que puede ser nuestro pasado y que cuando cambiamos, no dejamos de ser lo que eramos... lo integramos, haciendo funcional cada una de nuestras partes solo cuando son necesarias.
Aprendí de los sueños y lo mucho que pueden impactar en nuestra realidad... para bien o para pensar.
Aprendí a mostrarme más frágil, más emocional y gané más fortaleza.
Aprendí... y sigo aprendiendo mucho más... en especial a no meter la pata tengo que aprender


martes, 26 de mayo de 2020

El Año en que me robaron el Otoño

Hoy es 26 de Mayo de 2020 con 20.24 hs para ser exactos... y no sé bien cómo arrancar, pero hace rato quería contar que el mundo un día en Enero dijo "Basta" y decidió, cuan efecto dominó, parar a todo y a todos...
A nosotros nos llegó en Marzo y no sé cómo ni cuánto ni dónde, pero ya pasaron 75 días de encierro, si los cuento en otras unidades de medidas, podría decir que fueron exactamente:

3 Ciclos de Mapp
3 Compras de supermercados
7 Compras de verduleria
1 Compra de cigarrillos
780 horas de trabajo
384 horas de intento de Ocio
100 horas de Resúmenes y estudio

Pasé por varios estadios: la calma, la felicidad de no tener que viajar tanto o de no salir de mi casa (ahí reconocí que mi vida es una cuarentena pura) o de poder dormir un poco más, la angustia, la ansiedad, la tristeza...

Escuché y leí todo tipo teorías conspirativas acerca de la Pandemia, desde que un chino se comió un murciélago y hasta aquí lo que sigue, o que el planeta se canso de nuestra raza humana asesina de todo y nos mandó a guardar para recomponerse o que el virus fue creado por un manija o cierta logia a la que le es funcional que se "limpie"... queda supeditado al lector la decisión de qué la causó. Me quedo con la pausa, para hacer todo lo que por "Rutina" no hacíamos, de despojarnos de todo y vivir de la manera más simple posible, sin tanto, sin poco.

Transito los días como puedo y fluyo en cada una de las emociones que me atraviesan todos los días, solo hay algo que no puedo perdonar, algo que me cuesta aceptar... y es que me hayan arrebatado mi Otoño, mi estación favorita, mis colores, mis tardes de olores, mis caminatas de viento en la cara y hojas danzantes, de fotos, de atardeceres postales, de soledad, de tristezas bien alimentadas, de sonrisas y gratitud por tener el privilegio de saber contemplar, de sol en la cara y frío en los pies.

Iba a ser mi primer Otoño sin tristezas, sin hojas por caer porque en el corazón habita una primavera eterna, pero por ese mismo motivo quería vivirlo... para saber lo que significa ver hojas caer mientras las flores aún viven...

Voy a bautizar este año como "El año en que me robaron el Otoño" y lo demás ya no importa, probablemente ya nunca olvide que la primavera no se fue y el Otoño nunca llegó...

domingo, 29 de marzo de 2020

Hace un año no sabía...

No recuerdo exactamente qué estaba haciendo a esta hora hace un año atrás. A grandes rasgos, recuerdo que volvía de una gran aventura de encuentro personal, de mucho andar e introspección. Recuerdo haberle contado a un Lago mis deseos y sí le hablé de vos sin saber que ya estabas ahí... muy cerca mío. Ahora a la distancia puedo decir que fue una serie de sucesos perfectamente hermosos.
Sin imaginarlo, transcurrió un año de los días en los que las vida, el orden, las prioridades, los espacios, las memorias me cambiarían para siempre.
Debo reconocer que nunca tuve mucha en Fé en mi y básicamente en nada, me costó aprender a tenerla, pero cuando te conocí era un ser hermoso, pleno y feliz de la soledad que me habitaba tan llena de mi.
Recuerdo aquellos días con una sonrisa, a pesar de que no fueron fáciles. Venía de años de cansancio y mucha dedicación, pero muy acompañada por mi.
Y un día entre tantas horas y muchas ojeras, apareciste sin saberlo, quiero contarte que me salvaste.
Tocan días de encierro y mucha reflexión, y como te dije el otro día, pude con todo y más. Mucho de eso tiene que ver con vos, que a su vez también eras totalmente nuevo para mi... un amor diferente, único, salvador, de descubrimiento, de aventuras, de juegos, de plenitud, de SER
Llevamos más de 15 días juntos sin poder salir, solo de estar y dedicar las horas a hablar, jugar, trabajar o estar simplemente en silencio. Me doy cuenta que estos días vienen siendo más de lo mismo que venimos viviendo hace un poco más de 6 meses y el amor que siento no solo es el mismo que hace 6 o 10 meses, crece, se multiplica, cambia de colores y combina otras melodías.
No creo que el amor deba cerrarse en un "Te Amo" porque este amor transciende a eso, este amor acompaña, este amor crece, este amor se multiplica y se divide, este amor juega, a este amor a veces se le aguan los ojitos, este amor aprieta y se expande, este amor da risas, este amor sana, este amor es único, es amarillo y rojo.
Y por qué digo o cuento esto? no lo sé, simplemente nos veo en nuestros mundos: vos jugando, yo estudiando y pensando (como siempre) en la evolución de lo que dejó de ser de una forma para tomar otro contorno, otra figura y llenarse de otros colores. 
Hace un año no sabía que la vida iba a cambiarme para siempre en cuestión de días.
Hace un año no sabía que la vida nos tenía preparados
Hace un año no sabía de virus mundiales ni encierros obligatorios
Hace un año no sabía que iba a sentir un amor tan grande y sanador
Imposible pensar en un futuro lejano cuando el presente está intermitente, incierto y tan cambiante, está líquido, solo puedo hablar de mis certezas y apuesto a estar renovando, aprendiendo y amando más este amor a tu lado. 

martes, 18 de febrero de 2020

Febrero Retrogrado

Estoy dando vuelta porque hace mil quiero escribir pero no me sale nada, quisiera hablarles del amor en primera persona y de lo lindo que estoy viviendo pero tampoco me sale...

Quisiera hablarles de lo difícil que es aprender a aceptar los cambios de paradigmas, de prioridades... y mucho más de lo que cuesta abandonar los viejos principios, esos por los que vivía.

Y en medio de todo este revuelo me vuelvo a ver en un mismo episodio pero hace un año atrás y entonces en mi random comienza a sonar aquella canción que oía de pequeña, esa que hablaba de buscar entre los recuerdos para volver a encontrar lo que fuimos.

Y me veo hacia atrás, un año para ser exacta, hace un año atrás trabajaba en mi integración y conversaba con mis puntos de vistas, hace un año atrás mientras estudiaba, sanaba un poco al corazón de algunas heridas que nunca me había animado a verlas como eso... "heridas"
Hace un año atrás me llamaba al silencio, me refugiaba en mi hogar y trataba de encontrar algunas respuestas a mis tantas preguntas existenciales.
Hace un año atrás defendía mis paradigmas a capa y espada, esos que fueron mi móvil de vida, los que me sostuvieron cuando mi vida por otro lado estaba como un cristal cuando se encuentra con el piso...
Hace un año ni siquiera me animaba a soñar con un amor, sin saber que estaba cerca de hacerlo y hacerlo realidad.
Hace un año atrás me auto consolaba con una canción y puedo recordar exacto el post que escribí aquí para esos días.

Hoy me encuentro igual de perdida que hace un año atrás, luchando de a ratos y fluyendo en otros con mis paradigmas... los nuevos y los que quiero soltar, o quizá no... quizá no se trate de soltarlos. 
Quizá una vez más deba integrarlos a los nuevo y aceptar que todos los paradigmas son uno en mi y no muchos como pienso. 
A lo mejor sea un nuevo puzzle que me estoy resistiendo a querer armar, porque en la medida que las fichas sueltas se unen, me hice consciente de que el juego se va acabando y probablemente me esté dando miedo terminar este rompecabezas y no quiera terminarlo. Tal vez ahora quiera fichas eternas para tener que unir aunque a veces me canse y me frustre...

A veces creo que este blog es el medio que encuentran mis guías para hablarme y ponerle palabras a la confusa realidad que estoy viviendo o que estoy queriendo mirar sin ver más allá.

De todas estas dudas y todos los viajes al pasado que puedo hacer, encuentro una certeza, la certeza más linda de todas y es la realidad como un todo... porque a pesar de estar perdida, ahora sé que esta no es eterna, porque me perdí y me encontré un par de veces más. Y que cuando volví a encontrarme de ese misterio, volví más fuerte y más llena de amor...

Ver a Febrero como un mes crudo y de cierres quizá no sea malo después de todo...

martes, 7 de enero de 2020

Heridas

Nunca hablé de esto y nunca sentí tanta necesidad de hacerlo como hoy... las heridas
Tenemos heridas, todos las tenemos: hay heridas que son como un raspón, ese que con dejarlo al aire libre y el correr de los días, la cicatriz se empieza hacer sola y ya... en cuestión de días ya ni recordas que la tenías.
Hay otras que son como tajos, pequeños o grandes, estos requieren "curitas" para evitar que sangren... que queden expuestas a que estas se hagan más profundas.
Y después hay otras heridas que ni sé como describirlas porque en busca de mil curas, comienzo a creer que quiza jamás sanen...
Las heridas nos enseñan, nos hacen... nos forman
Hay heridas que se eligen o que al menos sabemos que son consecuencia de decisiones, por ejemplo: si sacas una bandeja de un horno sin manopla, sabes que podes quemarte...
Hay otras que no elegimos, sin embargo por supervivencia aprendemos a curarlas...
Hay heridas que necesitan ser curadas con urgencia pero la vida te enseña sobre la sabiduría del tiempo y entonces te das cuenta que hay heridas que quiza nos cueste una vida entera sanarlas... o tal vez no... quizá no deba ser curada, quizá en esa herida encontremos nuestra fortaleza, nuestro propósito.
Tengo de esas heridas y creí que ya estaba sanada, creí que ya no dolía, que ya no me ahogaba... y no, resulta que no. Sigue tan latente como siempre y me lo hizo sentir.
Sentí como ese nudo me ahogaba, me dejaba sin respirar en un llanto repentino sin consuelo.
Aquella herida sigue ahí, poniéndome en duda todo el trabajo que vengo haciendo hace un poco más de un año, esa herida me llevo a repreguntarme "¿En cuántas montañas más? ¿En qué número de sima? ¿En cuál ascenso?¿Al puzzle nro cuanto? ¿500 1000 2000 3000 36000 piezas para sanar al fin? ¿En qué número de amor? ¿ya no basta con el propio?" Seriamente empecé a creer que el daño sea irreversible, ese que te fragmenta en partes que no pueden volver a unirse, seriamente empiezo a creer que quizá ya no vaya a sanar...
Entonces en el medio de todo esto solo me resuena una frase que le escuché decir a un celebre montañista... y decía algo así como que las "Grietas son fundamentales para continuar escalando y así llegar a la cima. No es sino a través de ellas que logramos cada ascenso"...
Esa frase terminó siendo mi consuelo de regreso a casa, aunque la mandibula me duele y las ganas de vomitar hayan regresado, aunque el nudo en la garganta me este apretando y pueda sentir a la coraza regresar... me aferro a esas palabras.
Esa herida fue mi grieta más profunda, esa es la herida que me llenó de culpas pero también la que me empujó a sanar.
Esa herida me enseñó como derrumbar algunos muros...
Hoy esa herida me duele, a lo mejor hoy no sea un día para intentar seguir escalando. Iré a preparar mi carpa y a descansar, mañana volveremos a intentarlo.