martes, 11 de marzo de 2014

A P R E N D I Z A J E

No tenía mucho que pensar, mucho que decir y nada que mirar... fue por eso que elegí sonreir recordando algún que otro aprendizaje... 

Tal vez en medio de tanta incertidumbre desparramada y a pesar de la ansiedad que me pueda provocar lo desconocido, hoy solo lo vivo como si mañana no existiera.

Aprendí que paso a paso, día a día, esa duda del después se reduce, disminuyen los pensamientos y crecen las acciones.

Puedo afirmar que hasta el día de hoy muchas veces me he golpeado contra mis propias decisiones y luego fui aprendiendo. Que a veces el dolor no era causado por el otro, sino por nuestro peor enemigo... nosotros mismos.

Aprendí que quien juega dos veces con lo mismo no merece más oportunidades que las ofrecidas.

Aprendí que nada cambia si no es uno el que acciona distinto.

Aprendí del poder de las palabras, incluso superando al silencio. Porque no siempre un silencio dice más que mil palabras, ni la mirada sirve ante un ciego espectador..

Aprendí que si no gritas tu dolor, el otro nunca va a saber que tanto mal puede hacerte.

Aprendi a jamás desear el mal o a esperar el fracaso de algo o alguien, aprendí a aceptar las cosas como son, dejando el corazón en cada acto hasta en el último adios. 

Sé que no siempre fue fácil aceptar la derrota y continuar el camino pero me quedé con la certeza de que di batalla hasta el final y que no me quedé nunca con la duda de "qué hubiera sucedido si...", no al menos de mi lado.

Porque quise y no me han querido, aposté y solo han jugado, hablé y solo recibi silencios,  pero nunca permití que mis miedos me ganen la batalla final.

El pasado puede volver a demostrarte que tal vez tus pasos dados no fueron en vano demostrandote a ti mismo que tus decisiones y tus acciones provocaron algo en el otro, y que nada de lo hecho hasta hoy fue en vano.

Porque siempre descubro cosas nuevas de las que luego me olvido, pero la escencia es la que permanece y los miedos los que se rompen...



domingo, 9 de marzo de 2014

Sobre las decisiones en la eternidad del tiempo...

En un escenario un tanto irreal, más bien de película... esas que alguna vez vi minuciosamente esperando encontrar respuestas sobre el olvido, la felicidad y los muros... 

La cama desalineada de un hotel, un libro, una copa de vino, alguna balada perdida en el fondo del mar y la lluvia que no cesa, haciendo de este cielo el más ruidoso de todos.
Ese libro, que habla de pasiones, de tristezas y esa ciclotimia que a veces nos lleva a la cima, bajándonos en cuestiones de segundo solo porque sonó aquella canción, sentiste ese perfume o simplemente recordaste...
El vaso vacío y vuelvo a llenarlo mientras recuerdo que entre tanta emoción desparramada, entre tanto sacudón emocional estamos nosotros... ahí, siempre expectantes de que en algún momento nuestra suerte cambie, de que por fin sea el otro el que nos sufra o el que deba olvidarnos...
Siempre estamos esperando la superación inmediata, esa limpieza de memoria que solo tarda tal vez un día.
Pero entre tanto deseo, a fin de cuentas, caigo en que no somos más que nuestras propias decisiones y que siempre existe el alerta que nos permite volver a elegir algo nuevo o reafirmar la anterior decisión...
A fin de cuentas caigo en que siempre todo estuvo en nuestras manos y que muchas veces no supimos manejarlo, quizá no era el momento más que de aprender, atravesando cada instante como eterno.

Alguna vez leí una frase que decía que rápido pasaban las horas en la felicidad, deteniéndose en la depresión y creo que algo de razón tenía... esperamos que ese momento en el que nos vemos frustrados, sin una salida dure tan solo un instante, olvidando que en cada minuto hay algo que nuestra primer decisión nos quiere decir...
Tal vez sea el momento de la mea culpa, o tal vez sea el momento de darte que cuenta que estuvo en tus manos evitarte ese "dolor".

Probablemente, olvide este escrito y pues entonces vuelva a esperar que al tiempo le crezcan alas para irme lejos, pero mientras tanto seré esa lluvia que hoy elige caer, ese vino que hoy quiere ser bebido, el libro que espera ser devorado o simplemente la canción que espera ser compuesta...